En Yapacaní, las abejas no solo producen miel. También revelan la salud del territorio.
ASAEY, la Asociación de Apicultores Ecológicos de Yapacaní – Santa Cruz, reúne a productores que trabajan con apiarios vinculados al Área Protegida El Choré y al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Amboró. Son paisajes distintos, pero unidos por una misma señal: donde el bosque todavía florece, las abejas encuentran refugio.
Frente al cambio climático, la pérdida de floración y la presión de prácticas agrícolas intensivas, la apicultura ecológica aparece como una respuesta comunitaria. Cada colmena produce miel, pero también sostiene una relación más profunda con el bosque, el agua, las flores y las familias productoras.
Bajo el liderazgo de Nerio Santos Bascopé, apicultor, emprendedor de Apícola de la Reserva El Choré y presidente de ASAEY, esta experiencia muestra que producir y conservar pueden caminar juntos.
En estos territorios, las abejas son pequeñas mensajeras de resiliencia. Si hay bosque, hay floración. Si hay floración, hay vida. Y si las abejas siguen trabajando, todavía hay futuro.
Donde el bosque florece, las abejas anuncian futuro
La apicultura ecológica de ASAEY conecta producción sostenible, conservación comunitaria y resiliencia climática en territorios vinculados al Área Protegida El Choré y al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Amboró.
Donde el bosque todavía florece, las abejas no solo producen miel: anuncian la resiliencia de un territorio frente al cambio climático.